Semana Santa 2017

martes, 4 de abril de 2017

Entre la cera y el clavel...

Cuaresma 2017.

Entre la cera y el clavel, las priostías de nuestras Hermandades y Cofradías ensalzan a sus Titulares, tal y como rezan los Estatutos que rigen a cada una de ellas. Es en este bendito tiempo de Cuaresma cuando las diferentes corporaciones de nuestra ciudad celebran los Cultos en honor de Cristo y María bajo la advocación venerada por sus cofrades, que lucen orgullosos, en este tiempo, sobre su pecho, uno de los símbolos más identificativos: la medalla.

Entre la cera y el clavel se alzan doseles y altares que invitan a la oración del fiel que se acerca hasta nuestros templos con la mirada que busca la de nuestras Sagradas Imágenes y con el corazón en la Palabra, que recobra mas sentido ante ellas.

Entre la cera y el clavel se apasiona Andújar, de Santa María a San Miguel, de San Juan de Dios al Viejo Hospital y de Capuchinos a San Bartolomé, embriagada por el perfume del azahar de los naranjos que florecen en nuestras plazuelas y en nuestras calles.

Entre la cera y el clavel, Santo Domingo despierta con el chirriar del portalón de la vieja calle Cuna, que espabila a toda una ciudad. En la Capilla del Hospital Jesuita, se palpa como cada año, una primavera que se anticipa contemplando las mejillas sonrojadas de María Stma. del Buen Remedio, revestida de hebrea tras su Hijo cautivo.
El Señor de la Sentencia preside como cada Cuaresma el retablo mariano, presenciándose ante los hermanos de esta trinitaria Cofradía, que argumenta su sapiencia, sus buenas formas y su condición más cofradiera, con la llegada del Quinario y Besamanos en honor de su Titular.

Quinario Sentencia. Víctor Castro

Entre la cera y el clavel, el Dios Nazareno del Domingo de Ramos, cruza sus manos, para acoger todo el amor que guardará para confortarse mientras carga el rudo peso de nuestros pecados. Es la hora, el Árbol de la Vida, se encumbra a la luz de los guardabrisas arbóreos, el Madero de nuestra Redención se erige entre una Virgen dolorida y el discípulo, conformando un impecable Calvario bajo las bóvedas del gran templo de San Bartolomé.
Su Barrio se reencuentra con la esencia que la Hermandad de la Santa Vera Cruz manifiesta desde hace siglos, siendo la Madre y Maestra.

Cultos Vera-Cruz. Salva Marcos

Entre la cera y el clavel, vuelve a brotar la tradición heredada de nuestros abuelos, tradición que rejuvenece por primavera resarciendo al cofrade que hasta San Miguel se acerca para hallar su inconfundible imagen. Nazareno de siempre, Nazareno de nuestros amaneceres, el de los trombones de la mañana del Viernes, al que acompaña el Cirineo, Nazareno de Andújar, Señor de los Señores.
El Arcángel abre sus alas flanqueado por las típicas banderas que diferenciaban las escuadras o tramos de las Cofradías iliturgitanas y que sirven de magnifico marco al Señor del rostro moreno y larga melena.

Triduo Señor de los Señores. Hermandad

Entre la cera y el clavel, resurge la gloria Estudiantil de esta Cofradía gremial que hace tiempo gozaba del fervor popular de los andujareños. La nueva corriente que empuja con aires de bonanza obliga a que la apatía se transforme en un deseo de prosperidad, que bien merecen los hermanos de esta corporación.
El Stmo. Cristo de la Expiración se enclava en el Altar Mayor de San Bartolomé reclamando lo que injustamente el paso del tiempo le arrebató. En el dosel, las antiguas bambalinas del paso de palio de la Titular mariana de la Hermandad, evoca aquel bendito pasado que hoy se refleja en ese último suspiro de un Barrio que busca a la Cruz, a los hachones, al lirio, al incienso, a la penitencia, a la chiquillería y la corneta, que busca a su Amargura.

Triduo Expiración. J.Carlos Expósito

Entre la cera y el clavel, entre los cuatro faroles: la majestad, la mesura, la sensatez de una elegante priostía que revela la formula más exacta para establecer una jerarquía irrefutable, pues la Sagrada Imagen del Señor es el núcleo de una composición que se construye a partir de lo sustancial.
El Gran Poder de Dios es la médula, el sostén, el corazón, el pilar que soporta todo lo demás, que aguanta y que mantiene la devoción del cofrade y del que no lo es, del que cree y del que está por ver y su Hermandad así lo pregona en el Triduo que consagra en su honor, en el templo gótico del Arcángel, capaz de encararse con el brillo de su plata. 

Triduo Gran Poder. Hermandad

Entre la cera y el clavel, Andújar se postra ante las plantas de su Reina y Madre Soberana. San Juan de Dios enciende la candelería de un barroco perturbado por los perfiles de su cara y por el regazo placentero de su figura, donde la vida se adormece.
Ntra. Sra. de las Angustias desciende del camarín que la atesora, luciendo sus mejores galas y sobre el trono mas valioso otorgado por su pueblo, esperando el beso, el susurro, la caricia, la plegaria de todo aquel que rozando su sagrada imagen siente el alivio que su alma necesitaba. El Besamanos de la Señora, es cada Cuaresma el momento álgido que acelera el corazón ante la zozobra que provoca la cercana Pasión y así lo entiende su Hermandad y así lo presume.

Besamanos Angustias. Salva Marcos

Entre la cera y el clavel, requiebros de Esperanza y Misericordia ante el Señor Caído bajo el peso del madero. La priostía de esta Hermandad del Jueves Santo andujareño abre el telón a la grandeza de lo sutil y delicado que define su Altar de Cultos, el mismo Altar que siempre ocupa la Reina de Santa María y que se enaltece, aún mas si cabe, con la imagen del Titular cristífero de la corporación.
Elevado sobre la caoba de un antiguo y humilde canasto, sigue Caído y arrodillado pero no vencido ni derrotado, pues del mismo suelo lo levanta la ternura que desata su rostro apesadumbrado y de amargo tormento. Que bello resulta las líneas que convergen en un mismo punto de fuga que muestra a la Madre y al Hijo.
Cultos Caído. Hermandad
Entre la cera y el clavel, se saborea la estirpe cofradiera del viejo convento carmelita que resiste a desaparecer del recuerdo y de la razón de los andujareños, que ante su efigie, palpan la añeja iconografía plasmada en el gallardete que preside el Altar de Cultos del Señor de la Paciencia.
Son vestigios que regocijan la memoria de los más mayores e incita a la de la juventud, que gracias a Dios, hoy lucha por el desarrollo y la estabilidad de nuestras Hermandades y Cofradías. Los Dolores del Carmen es uno de esos ejemplos que abanderan su propio índole, la inherente naturaleza clasicista que se evidencia en todos y cada uno de sus actos, y como no cada Cuaresma, en la columna sobre la que se apoya el Señor que ante las humillaciones y el desprecio de este mundo, clama al cielo con su mirada, colmado de Paciencia.

Triduo Paciencia. Archi
Entre la cera y el clavel...ANDÚJAR.

lunes, 3 de abril de 2017

Viernes Santo 2016 II

La noche se ciñó a la esbelta torre de piedra con besos de luna y veleta, y el Viernes Santo se hizo lamento de corneta y redoble. Se encendían las farolas de San Bartolomé, para alumbrar entre los naranjos, la piel desgarrada del Señor crucificado del Barrio, el Cristo de la Expiración, aquel que clava su mirada en el cielo y en los balcones señoriales de la Corredera del viejo arrabal andujareño, mientras expira en el madero.
El Amor y la Paz del vecino pueblo de Montoro sonaba tras el escueto canasto de madera que cada año hace florecer un Calvario de Lirios sobre al que Cristo se le escapa la vida por los callejones de su pueblo.


El estudiantil cortejo penitente de rojo y negro custodiaba en sus últimos tramos, el inconcluso paso de palio de Ntra. Sra. de la Amargura, la cual volvió a presumir de su elegante y bello dolor, entre encajes y terciopelo, tras la cera que ilumina la Gloria, que en su techo de palio, es la Gloria de Andújar, con la imagen de Ntra. Patrona, la Stma. Virgen de la Cabeza, la que a compás de campanilleros y caireles dorados, resguarda a los hermanos y hermanas de esta, tan andujareña, Cofradía.
Acompañada por la Banda "Amigos de la Música" de Mancha Real, la cuadrilla de costaleros del único palio del Viernes Santo, logró como cada año, la quietud y el reposo, que los varales y bambalinas de un palio requieren en la estrechez de la incomparable calle Maestra.


Realizaba su Estación de Penitencia con normalidad de horarios y recorrido de ida tal y como era esperado, pero tras su paso por la Plaza de España, lugar donde se encuentra la Carrera Oficial de nuestra ciudad y con un retraso provocado por el paso de la Hermandad de las Angustias, la cual encabeza el paso de esta corporación en su itinerario de regreso, provocó desajustes en el desarrollo de la misma, ocasionando un incomodo cruce con el Santo Sepulcro en la Plaza Vieja, innecesario y evitable con una lógica modificación de horarios.
A pesar de este ligero inconveniente, la Señora de la Amargura realizaba su entrada en la Capilla del Salvador entre los aplausos de los cofrades y devotos que como cada Viernes Santo disfrutan de esta imperturbable Cofradía que lleva consigo la ensencia del Barrio que vió nacer a su Madre de la Amargura, del Barrio que cada Semana Santa, ve morir a su Cristo.


La salida del Santo Sepulcro, nos transporta en el tiempo, nos hace viajar al pasado con el silencio y el sobrecogimiento de su perfecto y costumbrista cortejo de penitentes, para muchos los que mayor orden y excelencia llevan entre sus tramos. La Santa Cruz, pequeñas andas portadas por las tradicionales Guizqueras, antecede el imponente trono del Cristo Yacente que a compás del tradicional bronco tambor avanza majestuoso entre el azahar que perfuman el cuerpo sin vida de Ntro. Señor, el que aún permanece con las llagas de su pasión, entreabiertas.
La llegada de la corporación, a la zona de más carga patrimonial de la ciudad, como son Santa Ana y Santiago, permite disfrutar de las más intima contemplación, sin el bullicio y el ruido de las calles más céntricas. Son estampas verdaderamente bellas y únicas en nuestra Semana Santa. Paladear el transcurrir del cortejo, con sus insignias, y sus buenas formas ante las viejas fachadas de los palacios y caserones que salpican esta zona de la vieja y más noble Andújar, se convierte en obligatorio para todo buen cofrade que sabe apreciar este tipo de momentos, cada noche de Viernes Santo entre la penumbra y el misterio.




Otro de los detalles a resaltar, es el papel que desempeña, los miembros de la guardia romana, que desfila ante la escalofriante cruz de guía y que simboliza la custodia que Pilatos mandó realizar al Sepulcro del Señor desde que el cuerpo yacente del mismo, es descendido de la Cruz y trasladado hasta la tumba que para su entierro excavaron en la roca, roca sobre la que se alzan los pilares del templo de San Bartolome convertido en el lúgubre y tétrico entorno en el que Cristo descansa vencido por la muerte, en una vigilia de luto y cera.


Victoria de Calle Aire, Victoria que siempre lo es en primavera, Victoria ante la Cruz, Victoria del altozano y la fuente, del viejo convento, de la noche y de la luna, Victoria que caminas en Soledad, pero nunca sola. 
Con su imagen solemne entre los guardabrisas, aparece el desazón de un final inacabado que llega en volandas prendido de su canasto de madera. La Hermandad de la Soledad culmina la Semana de Pasión de Andújar. Histórica corporación que sobrevive al paso de los años, con un humilde y reducido cortejo inmerecido para la grandeza de esta devoción, manifestada desde hace años en un Barrio que reivindica su carácter más cofrade y penitencial.

La Banda de Música Blanco Najera de Jaén interpreta trás la alta cruz y el sudario, marchas fúnebres y de corte clásico que luce el andar selecto de la Señora del manto negro y las manos entrelazadas. La Hermandad, siendo la útlima de la jornada, acumuló el retraso horario de las otras corporaciones y sufrió un pequeño parón en el entorno de Santa María, a la espera del paso del Santo Sepulcro, que para nada deslució el resto del transcurso de la Estación de Penitencia.


La luna no quiso desperdiciar la oportunidad de acompañar a la Soledad Andujareña hasta el regreso a su Barrio, en un Viernes Santo que acababa como siempre, ante su sereno rostro de mujer, ya sin lagrimas por derramar, sin palabra que pronunciar, sin camino que recorrer, sin cera que encender, sin más cruz que la que ya quedó desnuda, sin más claveles que los que quedan a sus plantas, sin más Pasión que la que se lleva por la Calle Villegas y no regresa hasta después de 365 días.


viernes, 31 de marzo de 2017

Viernes Santo 2016 I


La mañana despertaba con el tradicional eco de los trombones de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno, resonando desde las calles cercanas a San Miguel Arcángel, para anunciar la llegada de un nuevo Viernes Santo. Los rayos del sol acariciaban las espadañas y torres que repicaban sus campanas al paso del "Señor de los Señores"

En esta ocasión, la Agrupación Musical de la Expiración de Salamanca, acompañaba el andar de la cuadrilla de mujeres costaleras que acompasan su cintura enfajá al caminar del Nazareno entre la muchedumbre espesa que lo vitorea y lo aclama en esta mañana de gloria y primavera.
Jesús avanza camino del calvario, junto al Cirineo que le ayuda a cargar con la pesada Cruz de los tormentos y vuelve la mirada al pueblo que consuela, como lo hizo ante las santas mujeres de Jerusalén.


Es el encuentro que cada año Andújar, propicia con el Nazareno moreno de sus entrañas, el vecino mas antiguo, el primero, aquel que siglos lleva cargando su Cruz entre conventos y capillas, con su inconfundible melena al viento. Es el Señor entre Señores, Padre de saeteros y oraciones profundas, Padre de viejas devociones inquebrantables, heredadas de nuestros abuelos, los que aún hoy, se conmueven ante tu divino semblante que más cansado se vuelve a las horas del mediodía cuando regresas a tu Mercaó, a la sombra de la esbelta torre que custodia a los dos Nazarenos de San Miguel.



La calurosa jornada de la mañana del Viernes Santo, precedía a uno de los momentos más esperados y bulliciosos de la Semana Santa andujareña, a eso de las 6 de la tarde ni un solo alfiler cabía en la artería principal de la ciudad, la calle Ollerías. El ambiente se caldeaba con los sones de nuestra Agrupación Musical de las Angustias que se acercaba tocando de ordinario hasta las mismas puertas de San Juan de Dios, en la que también esperaban impacientes sus ancianos junto con las enfermeras y hermanas de los Desamparados, pues tras un año de contemplarla en su Camarín, la Virgen de las Angustias, devolverá el cariño que todos sus hijos le profesan, durante tantos días de espera.



Son momentos como siempre emotivos, cuando el paso de la Señora, retrocede unos metros hasta el cancel de la Residencia aledaña al templo, para bendecir a nuestros mayores, ante el clamor popular del gentío que se agolpa en el centro de la ciudad sólo por poder disfrutar de estos instantes. 



La Hermandad con un nutrido cortejo de penitentes y mantillas, demuestran la elegancia y seriedad que en estos años ha conformado la esencia de esta antigua corporación andujareña, que se encuentra inmersa en una mejora estética, que alcanzará la nueva imagen deseada por las ultimas Juntas de Gobierno. El preciado dúo escultórico que representa el momento en el que Cristo es descendido de la Cruz y posado en el regazo de su Madre, alcanza un desmesurado valor histórico y patrimonial, pues su echura esta atribuida a la escuela granadina del S.XVIII, concretamente al entorno de José de Mora, siendo las únicas imágenes de antes de la Guerra Civil, que hoy procesionan por la ciudad.

El sobrecogedor llanto de María ante el cuerpo sin vida del Hijo, contrasta con la armonía musical de su Agrupación, que demuestra su buen hacer y su sintonía tras el paso de su Reina y Madre Soberana.
Cada tarde de Viernes Santo son momentos de especial fervor el saludo que la Hermandad realiza al Buen Remedio a su paso por el Viejo Hospital Jesuita, el transitar por la estrechez de la Alhóndiga, donde es más que aplaudida la labor y el esfuerzo de la cuadrilla de costaleros de la Virgen de las Angustias, o su itinerario de regreso por Maestras, cuando la luna acaricia la piel desnuda de Cristo en las rodillas de su Bendita Madre y seca las lágrimas de sus mejillas embriagada con el perfume de las rosas adormecidas que florecen a sus plantas.



jueves, 30 de marzo de 2017

Jueves Santo 2016

La tarde del Jueves Santo del año 2016, llegaba como cada tarde de Jueves Santo, tardes que en Andújar se iluminan con la cera de su Hermandad trinitaria, con la luz que entre la malla de un palio se cobija en su mirada, tardes que llaman con el eco de cornetas entre esquina y esquina de la cofradiera calle Cuna, con el aroma a incienso que desde la vieja capilla del Hospital, inunda el altozano de Santo Domingo, son tardes que solo pueden llevar nombre, Buen Remedio.



La Hermandad ponía en la calle uno de los estrenos más importantes de su historia, la primera fase del nuevo y necesario paso de misterio del Señor de la Sentencia, que tras despedir en solitario, el pasado año, su primitivo paso, volvía a caminar acompañado de los dos soldados romanos y del Prefecto de Judea, Poncio Pilatos, el cual volvió a lavar sus manos en la pila de plata, condenando inevitablemente al cautivo que siempre avanza de frente sobre la nueva madera de su paso, realizado por Jose Antonio García Flores. Las labores de carpintería de este canasto ya dejan intuir las lineas barrocas del XVII en las cuales esta basado su diseño, y que permitirá, gracias a sus dimensiones, la amplitud que precisaban las imágenes que componen esta escena de la Sentencia de Cristo.



Tras el imponente caminar del paso de misterio, volvía a encandilar con la inigualable belleza de su rostro, María Stma. del Buen Remedio, la rosa que siempre florece bajo palio, con la gracia sevillana de su impronta. Vestía este año, la Stma. Virgen, un exuberante tocado y un enjoyadísimo pecherín, que contrastaba con la ausencia de la toca de sobremanto, que dejaba elegantes y sobrias, las caídas del terciopelo grana sobre el pollero.
Los sones de la Filarmónica de la ciudad de Jaén, acompañaba la gracia de la mecida de sus bambalinas, bajo un cielo que debido a la temprana Semana Santa, oscureció antes de lo habitual, dejando estampas únicas, como la del palio a su paso por las calles Serpiente, Carmen o la Plaza de Santa María, con el fulgor de una candelería totalmente encendida, que rozaba el candor de las mejillas de la Virgen del Buen Remedio.



La noche llegó impaciente, antes que nunca, era imposible esperar más. Hasta la luna más inquieta se abrazaba a la torre, presenciando como el pueblo se apretujaba en el Mercaó, cobijado bajo los naranjos que perfuman la fuente barroca y que cada año es testigo del momento en el que Andújar roza la gloria con la yema de los dedos. La rotunda cruz de guía se posaba sobre el empedraó de la plazoleta, y tras ella decenas de penitentes de largas colas negras, caminaban silenciosamente anunciando la llegada de ese momento, en el que esa inconfundible canastilla de plata, cruzara la puerta de la capilla levantada junto a los muros de San Miguel, que acoge a ese Nazareno de los cuatro faroles.


El Señor del Gran Poder caminaba una noche más al son de la prestigiosa Agrupación Musical de la Pasión de Linares, la cual ha conseguido en estos últimos años, el regusto exquisito que ofrece el andar de la cuadrilla de costaleros del Señor, en las esquinas y callejas céntricas de la ciudad, acompañado por sinfonías que llenan los sentidos cofrades de todos aquellos que esperan el paso del Gran Poder de Dios.
Como cada año, calles como, Valdivia, Maestras, Carmen y en su itinerario de regreso por Santa María, Comedias y Postigos y la vieja judería, se encontraban abarrotadas de un público incansable que buscaba la mirada penetrante del Señor de Andújar, alzando sus oraciones y plegarias tal y como lo hace la ya bautizada "octava trabajadera", cientos de devotos que cumplen su promesa caminando tras la imagen del Nazareno.

El cortejo volvió a demostrar respetuoso, las buenas formas, que la Hermandad, lleva a gala, las noches de los Jueves Santos andujareños, siendo la corporación que pone en la calle a más hermanos, entre, penitentes, acólitos, turiferarios, insignias y costaleros.




Con una ciudad rebosante de pasión, con la Hermandad del Buen Remedio de regreso al Viejo Hospital y con el Señor del Gran Poder avanzando despacio por las viejas calles de San Miguel, la Hermandad de la Esperanza leva su ancla a golpe de martillo y chicotá.


En Santa María, Cristo cae tres veces lleno de Misericordia, rendido bajo el peso del oscuro madero y es levantado al compás de las cornetas, sobre costales de mujeres valientes que unen su cerviz a los travesaños de la parihuela de su navío. El centurión, guía la senda que conduce hasta el Calvario, donde todo ha de cumplirse, pero tanto lo quieren sus hijas, que de costero a costero, sobre los pies y siempre sin prisas, mecen a su Cristo "arrodillao" para que la madrugá andujareña enjugue las heridas de su suplicio.

Con la espada al frente, el misterio de Ntro. Padre Jesús Caído abre paso, a la Reina de Santa María, la que todo lo llena, y cuando pasa solo un vacío deja. La Banda de Música de Villanueva de Córdoba acompaña el andar elegante y pausado del verde palio que refugia la belleza sosegada de Ntra. Sra. de la Esperanza, bajo los resplandores de plata de su gloria asuncionista.


La que fuera Patrona de la torería iliturgitana volvío a llenar la noche con la luz y la calma que inunda los corazones de todos aquellos que contemplan su transitar por los estrechos callejones, iluminada por la tosca candelería de su palio y por la cera rizá que envuelve su delicada figura. Ella volvió a repartir la virtud que a todos conmueve ante la puerta de San Juan de Dios, cuando con su mirada, ampara a todos los ancianos y enfermos y a todo el que necesita de su Esperanza, la que nunca falla y nunca se marcha.

Un revuelo de capirotes verdes se presentía bajo la Torre del Reloj, con una Cofradía que regresaba cansada a casa. Los aledaños de Santa María se encontraban colmados de devotos que como todas las Madrugás esperan la recogida de sus Titulares entre aplausos. La cuadrilla de costaleras del misterio consumaban los últimos "izquierdazos" que acercaban al Señor Caído, hasta las rejas de San Pedro, cumpliendo así, otro Jueves Santo de compás y Esperanza, bajo el firmamento renacentista del templo.




Gracias a mi gran amigo Carlos A. Galvéz, por las preciosas imágenes de la Hermandad del Gran Poder y la Hermandad de la Esperanza, utilizadas para esta crónica del año 2016. Las estampas que captan su objetivo son puro deleite para el cofrade y el recuerdo. Gracias Carlos A. Galvéz por estar ahí, donde se requiere tu fotografía.